jueves, 24 de abril de 2014

El peregrino, una mirada fotográfica

Con motivo de los cuatrocientos años de publicación del poemario Soledades del poeta y dramaturgo Luis de Góngora, la Red de Centros Culturales de España, a través del Centro Cultural de España en Lima, realizo la convocatoria Soledades, para la creación de proyectos curatoriales en torno al tema de la soledad.

El Proyecto ganador, El peregrino, una mirada fotográfica, presentado por Sophia Durand,  inspirado en la obra poética de Luis de Góngora, Soledades, pretende hacer un símil de la labor del fotógrafo con el recorrido del personaje principal llamado el Peregrino.

Los artistas convocados por Durand, son los fotógrafos: Gladys Alvarado, Juan Pablo Aragón, Alexandra Colmenares, Sonia Cunnliffe, Samuel Chambi, José Chuquiure, Roberto Huarcaya, Natalia Iguiñiz, Morfi Jiménez, Franz Krajnik, Diego Lama y Miguel Mercado.



Las Soledades cuenta el recorrido nómade que hace un hombre que ha sufrido una cruel decepción amorosa. A lo largo de la narración, podemos ver figuras que hablan de la naturaleza y de la desdeñada realidad citadina. “Góngora reconstruye la realidad imponiendo su orden particular al mundo natural mediante el uso de complejos y, al mismo tiempo, bellísimos mecanismos estilísticos que dotan al verso de un esplendor que llega a atorar nuestros sentidos.” Nos comenta Durand.

Llevándolo al campo fotográfico, el peregrino-fotógrafo es un visitante, un trashumante que observa y registra las situaciones con las que está conforme o no, las enaltece o las denuncia. Su papel es el de un ser contemplativo-activo en un contexto exigente y demandante de atención.  Ya no es sólo el “instante preciso” de Cartier Bresson, es el lapso que separa los instantes decisivos lo que importa ahora. “El tiempo (…) se convierte paradójicamente en espacio lineal, en itinerario, y en recorrido, en road story.”

En este proyecto podremos ver el arte de la contemplación como la necesidad de adaptarse, de buscar soledad, de autoexiliarse; así como la calma precede a la tempestad, la soledad es el preludio a la creación. Y como todo acto creativo, los fotógrafos emprenden ese viaje personal interno o externo en busca de ese algo que los impresione, que les exija detenerlo en el tiempo.
Si bien es cierto en la alborada histórica de la fotografía en Lima se la utilizó como herramienta de recreación social y difusión de la belle époque, hoy, en el otro extremo de la historia, son más las imágenes de denuncia y memoria que nos abordan día a día.

Sobre la exposición

La muestra plantea una introducción y tres estaciones. Como introducción, un paralelo entre el campo y la ciudad, Manuel Mercado con En el camino (2011) y Roberto Huarcaya con Pamplona, Casuarinas (2012). La primera estación nos introduce en la mirada del Peregrino ante el rechazo de su amada. Acá se invoca a la memoria fotográfica de lo doméstico y lo cotidiano. Alexandra Colmenares trabajará con álbumes y altares privados de fotografías románticas intervenidas titulados El reflejo de mi afecto (2013).

Samuel Chambi y María Eugenia Quiroga, con Miradas cruzadas (2010), reúnen imágenes sometidas a una doble exposición (unas realizadas en Perú y otras, en Argentina) en las cuales la confusión visual se entrelaza con la narrativa de una historia personal, íntima y caótica. Y para cerrar esta estación, Juan Pablo Aragón presentará un conjunto de imágenes polaroid de su andar cotidiano como único elemento tangible de lo que es su paso por la urbe limeña mustia y que busca revivir.

En la segunda estación llamada Campo, se presentan los trabajos de Franz Krajnik, con el ensayo fotográfico Uchuraccay. Memoria e identidad (2013) y a Morfi Jiménez, con Luz de las Entrañas (2007); ambos trabajos con el afán de demostrar la complejidad de la vida campestre tal como Góngora procuró ilustrar con la boda en el pueblo, sus personajes peculiares y paisajes paradisíacos.

La tercera y última estación representa la vida cortesana o como llamaría Góngora la Ciudad y sus vicios. La propuesta de Diego Lama, Los Pasos Perdidos, muestra instituciones gubernamentales monumentales llenas de brillos pero vacías de contenido y sin sentido; contrasta fuertemente el ensayo titulado Chunniqwasi (1980-2000), trabajo de Natalia Iguiñiz quien fotografió casas abandonadas en nuestra sierra a causa del terrorismo o de la migración a la ciudad. Refuerza esta idea de olvido Epitafios. 8 moradas limeñas (2012), de Gladys Alvarado, que nos mostrará casas, otrora villas de la oligarquía limeña, derruidas y devastadas por la indiferencia del tiempo. Finalmente, Sonia Cunliffe, con Edificios (2007), y José Chuquiure, trabajarán la mirada aérea, distante y fría de lo que es una urbe contemporánea en expansión.

En conjunto podremos ver cómo el acto creativo de la fotografía surge del conflicto ante una inconformidad con el sistema implantado, de las ausencias o de las respuestas que no satisfacen. Es intentar caminar de la mano con la realidad, como el personaje de Luis de Góngora, con un incierto final que cada uno de nosotros, espectadores,  tendremos que completar y reconstruir a partir de nuestro reconocimiento como seres humanos, ciudadanos y patria.

La muestra permanecerá abierta al público hasta el 18 de mayo, en el horario de 12:00 m. a 10:00 p.m. de martes a domingo. El ingreso es libre.

Fuente: [Centro Cultural de España en Lima]

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