miércoles, 18 de septiembre de 2013

Libro sobre racismo a finales del siglo XIX será presentado por Rubén Quiroz

 Rubén Quiroz, profesor de filosofía de la Universidad Científica del Sur y la universidad San Marcos, presentará en breve La razón racial. Clemente Palma y el racismo a finales del siglo XIX. Quiroz hace un repaso por las ideas de esa época, la pretensión científica que legitimaba el racismo en aquel entonces, y traza algunos cambios hacia nuestros días.

¿Cuál era la opinión más extendida entre los intelectuales del siglo XIX sobre la cuestión racial en el Perú? ¿Qué varía en la visión de Clemente Palma?
–Hay dos posiciones a fines del siglo XIX. Antes de la Guerra del Pacífico se excluía tanto a nivel conceptual como en prácticas a los grupos sociales no dominantes. La derrota en la Guerra de 1879 obligó al circuito letrado a incluir en el debate como probables ciudadanos a todos aquellos que habían sido excluidos antes.



¿Qué cambió luego?
–Clemente Palma y Javier Prado sostenían que el sistema natural evolucionista operaba en todo ser vivo. Por lo tanto, habría grupos de humanos cuyas características de pervivencia sobre otros significaban largos procesos de perfeccionamiento biológico. Las diferencias étnicas se aplicaban a la jerarquía social, y se demostraban con la ciencia, que legitimó mecanismos de exclusión racial, lo que empalmaba con el orden racial colonial.

¿En qué consiste el modelo racial de Palma?
–Para Palma, el futuro del Perú dependía del orden científico, que se aplicara de la misma manera al poder político. Es decir, quienes manejaran el control de esta nación debían venir de un estadio evolutivo superior. Llega a la conclusión de que los indios, negros y chinos son más bien una traba para el progreso nacional, ya que esencialmente tienen taras insalvables.
Por lo tanto, cree que el perfil requerido de un grupo étnico no está en el país, sino en Europa: la nórdica. Solo la inmigración europea salvará al Perú, tal como Sarmiento y una serie de intelectuales latinoamericanos sostenían.

Usted menciona la categoría de “desprecio social”, ¿cómo se manifiesta esto?
–Habría grupos que ya su propia existencia es condenable. Para los sujetos autolegitimados como privilegiados es un acto reflejo el desprecio social, el ninguneo, la invisibilización. Relacionaron color de piel, procedencia geográfica, uso idiomático, con inmovilidad social.

¿Cómo distingue lo mestizo o lo criollo de las demás razas?
–Palma asume que el mestizaje es terrible, abominable. Las razas debían ser puras. Según Palma, el Perú es lastimosamente un país de mestizos y había que organizar una metodología para ordenar ese mestizaje, tal como se hace con las reses u otros tipos de animales seleccionados.

¿Considera que luego de fallecido, en un contexto más progresista en el Perú, la figura de Palma se vio ensombrecida? ¿Por qué?
–Creo que el avance de teorías más inclusivas y combativas como el socialismo y la misma opción liberal clásica, combatieron (y lo siguen haciendo) esas posiciones radicales. La organización civil también presiona con acciones para que este modelo sea desterrado, pero desalojar un paradigma lleva tiempo.

Fuente: Andina

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