jueves, 29 de noviembre de 2012

Homenaje a Mario Vargas Llosa en la Biblioteca Nacional



El escritor peruano y ganador del Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, fue homenajeado en la Biblioteca Nacional por la editorial Santillana al cumplirse los 50 años de su primera publicación “La ciudad y los perros” que aseguró, nunca imaginó llegara a tener la repercusión que obtuvo.

El acto que contó con la presencia en la mesa central del Director Nacional de la Biblioteca Nacional, Ramón Mujica Pinilla, el escritor Alonso Cueto y el Presidente de la Academia Peruana de la Lengua, Marco Martos, permitió ver a un Vargas Llosa emocionado y dispuesto a contar anécdotas sobre los cambios que le exigió la censura franquista para permitirle publicar su novela.

Previo al acto central Mujica Pinilla como Director Nacional de la BNP le dio la bienvenida y durante su alocución reveló algunos detalles ignorados por el laureado escritor acerca del contexto histórico en el que transcurrieron los hechos de su novela. Por su parte, Marco Martos destacó que la aparición de la novela marcó un paso importante en la superación de la temática indigenista, avanzando hacia un terreno cotidiano, la realidad presente del ciudadano americano.

A su turno, Alonso Cueto escritor y amigo personal de Mario Vargas Llosa destacó el hecho que la obra de éste se haya traducido en más de 30 idiomas y que ello signifique la enorme importancia que tiene en el mundo de las letras.

Llegado su turno, Mario Vargas Llosa recordó que la escritura de “La ciudad y los perros” se inició en una tasca madrileña hoy desaparecida y una vez culminada enviada a varias editoriales sin obtener respuestas positivas, cuando recibió un telegrama de Carlos Barral que le cambiaría la vida proponiéndole publicarlo. 

“Barral me sugirió presentarlo al concurso Novela Breve y no se equivocó pues la obra ganó, aunque ya estaba preparando mi segunda novela, La casa verde, desanimado por la nula respuesta de las editoriales”, anotó.

Como anécdota comentó que la censura franquista le exigió variar cetáceo por ballena y prostíbulos por burdeles en pasajes relativos a militares y religiosos por considerar que así no se afectaría a las instituciones que representaban.

Recordó que el colegio fue muy importante en su vocación, pues allí descubriría a varios libros que lo marcarían, entre ellos Los miserables de Víctor Hugo. "Sería injusto decir que fui infeliz en mi paso por Leoncio Prado. Tenía el colegio sus compensaciones. El internado me daba muchas horas para leer."  

Fuente [bnp]

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada