viernes, 28 de septiembre de 2012

"Roma Infinita": Mesa redonda en la Casa de La Literatura Peruana en octubre


La Casa de la Literatura Peruana con la finalidad de promover la investigación literaria y la obra de Jorge Eduardo Eielson, convoca a los investigadores literarios a participar en la mesa redonda “Roma Infinita. Homenaje para ir a pie en el autobús por los 60 años de la publicación de Habitación en Roma”.

La cita es el día jueves 18 de octubre, a las 6: 30 p.m., en nuestro auditorio. Los interesados podrán enviarnos los resúmenes de su ponencia hasta el día 10 de octubre al correo electrónico: riedro@gmail.com. La Casa de la Literatura Peruana se comunicará con los seleccionados.

La crítica ha dicho sobre este gran vate de la generación del 50: “En la poesía de Jorge Eduardo Eielson (1924) pueden distinguirse tres formas de composición que se entrecruzan sin constituir una misma textura: un modo recargado cadenciosamente de una compulsiva sensualidad con algunos toques panteístas donde se advierte el magisterio de Rilke, Rimbaud y San Juan de la Cruz; otra manera de versificación, aparentemente más descuidada pero de un alto contenido lírico, de poemas que podrían prolongarse indefinidamente, en los cuales los versos prosaicos se combinan con hallazgos inesperados y la temática es más cotidiana, más avasalladora, más impositiva; y una tercera modalidad predominantemente visual que viniendo de Apollinaire tiene prosapia latinoamericana en la poesía de Oswald de Andrade y más cercanamente en la poesía concreta brasileña, tradición que está enriquecida por el propio Eielson.



La segunda manera de poetizar se muestra con más nitidez en los poemas de “Habitación en Roma” (1952). Pareciera que el poeta, enfrentando a la miseria, a la soledad, ya no rilkeana y buscada si no real, de latinoamericano en urbe europea, por primera vez siente crujir los andamios de su fulgurante retórica.

La siente demasiado alquitarada para los nuevos efluvios de la crueza (palabra que existe en el diccionario) que sufre y que quiere volcar en la página en blanco, y se ve impelido a encontrar la simpleza del verso que fluye y a veces se atasca en lo horrible y el hastío y el recuerdo; y en medio de todo mantiene y levanta en el nuevo edificio lírico, una gana ubérrima de vivir.

De este conjunto que cualquier poeta social de los años cincuenta firmaría con gusto, es oportuno resaltar el memorable poema “Azul ultramar”, que muestra a las claras esa recóndita ansia de inmortalidad que torturaba al maestro Unamuno y que se expresa triunfalmente en Eielson”.

Fuente: [CasLit].

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