4 últimas funciones de La mujer de la arena
Sólo hasta este lunes 13 de diciembre estará en cartelera la obra La Mujer de arena bajo la dirección de Marisol Palacios y las actuaciones de Leonardo Torres Vilar y Andrea Fernández, en el auditorio de la Alianza Francesa de Miraflores (Av. Arequipa 4595, Miraflores). La temporada irá de jueves a lunes a las 8 p.m.
Basada en la novela homónima del escritor Kōbō Abe, Marisol Palacios y Giovanna Pollarolo son las responsables de la dramaturgia para esta versión de la historia que también ha sido llevada al cine por Hiroshi Teshigahara.
La puesta cuenta también con la participación en la escenografía y utilería del reconocido artista plástico Aldo Shiroma y la música ha sido creada por Pauchi Sasaki y Wicho García.
En su búsqueda como entomólogo de especies raras de insectos, un profesor viaja a una región inexplorada en la que las dunas de arena se extienden casi hasta el infinito. En su afanosa búsqueda, cae la noche y comprende que ya es muy tarde para emprender el viaje de regreso a la ciudad. Es entonces cuando encuentra una aldea en la que las escasas viviendas de los pescadores apenas logran ganarle terreno a la arena que amenaza con invadirlas. Invitado por los lugareños a pasar la noche en una casa situada en una profundo hueco en la arena donde habita una joven viuda, el entomólogo y profesor descubrirá a la mañana siguiente, con horror, que la escala de cuerda que une aquel hueco con la vida en el exterior ha desaparecido.
La mujer acepta el hecho con naturalidad y entiende que él puede ayudarla en su trabajo diario que consiste en retirar la arena que durante la noche se acumula en la casa. Retirarla noche a noche es el único modo de sobrevivir; de no hacerlo, la casa y la aldea entera desaparecerían irremediablemente.
La racionalidad del entomólogo y profesor, para quien la solución es abandonar el lugar e instalarse en la ciudad, no logra dialogar con el pensamiento de la joven viuda quien en ningún momento se permite considerar la salida como posibilidad. En ese espacio opresivo y asfixiante y signados por dos maneras opuestas y aparentemente irreconciliables maneras de ver el mundo, este hombre y esta mujer se verán obligados a convivir y a tender puentes que hagan posible un mínimo entendimiento. En ese espacio de convivencia se pondrán en escena desde el erotismo, los sueños y las frustraciones hasta las maneras de concebir la vida, su sentido y razón; aquellas preguntas de siempre que nunca encuentran respuestas.
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